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Invierno y running: cómo seguir entrenando sin sufrir con el frío

ASICS comparte recomendaciones para adaptar el running al invierno, desde el calentamiento hasta la ropa, las zapatillas y la seguridad.

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El invierno tiene una habilidad especial para convencerte de quedarte en casa. Hace frío, oscurece temprano, aparece la lluvia y de pronto ese trote que parecía buena idea empieza a sentirse como un castigo. Pero para quienes quieren mantener el ritmo, esta temporada también puede servir para construir una base más sólida, mejorar la constancia y llegar mejor preparadas a nuevos objetivos.

Y no, no se trata de salir a correr a cualquier costo. En días fríos, con lluvia o poca luz, el cuerpo necesita más cuidado y la ruta también exige más atención.

“El invierno no debería ser un motivo para dejar de correr. Con una buena planificación puede transformarse en una excelente época para construir una base aeróbica sólida. La clave está en adaptar el entrenamiento al entorno, no en suspenderlo”.

-Christián Gutiérrez, kinesiólogo y coach de ASICS.

Invierno y running: el calentamiento no se negocia

Cuando bajan las temperaturas, partir corriendo de inmediato puede pasarle la cuenta al cuerpo. Los músculos y las articulaciones necesitan más tiempo para entrar en calor, sobre todo si el entrenamiento es temprano en la mañana o al final del día.

La recomendación es dedicar entre 15 y 20 minutos al calentamiento. Puede parecer mucho cuando una solo quiere empezar rápido para sacarse el frío, pero ayuda a preparar mejor el cuerpo y reducir el riesgo de molestias o lesiones.

En invierno, ese primer tramo debería tomarse con más calma. Un trote suave, movilidad articular y ejercicios progresivos pueden hacer que la salida se sienta mucho más amable después de los primeros minutos.

Vestirse por capas cambia completamente la experiencia

Salir demasiado abrigada puede ser tan incómodo como salir con poca ropa. Al principio el frío engaña, pero cuando el cuerpo entra en calor, una prenda de más puede terminar empapada en sudor y aumentar la sensación de frío.

Por eso, conviene vestirse por capas. La primera debe ayudar a evacuar el sudor, la segunda conservar el calor corporal y, si hay lluvia o viento, la tercera debería ser liviana, impermeable y cortaviento.

También es mejor evitar el algodón. Aunque puede parecer cómodo, retiene la humedad y hace que el frío se sienta más intenso durante el entrenamiento.

Guantes, gorro o cintillo para cubrir las orejas, calcetines técnicos y una visera para los días de lluvia también pueden marcar una gran diferencia. Son detalles pequeños, pero cuando el clima está pesado, se agradecen muchísimo.

Un consejo útil entre corredores es vestirse como si la temperatura fuera unos 10°C más alta que la real. La salida puede sentirse un poco fría al comienzo, pero después el cuerpo equilibra mejor la sensación térmica.

No todos los días sirven para entrenar fuerte

Hay días en que el plan decía series, intensidad o un entrenamiento largo, pero la calle dice otra cosa. Lluvia intensa, superficies resbaladizas o temperaturas demasiado bajas pueden cambiar completamente las condiciones.

En esos casos, lo más sensato puede ser bajar la exigencia. Cambiar una sesión intensa por un trote suave, mover el entrenamiento fuerte para otro día, reducir el volumen o usar trotadora si existe riesgo de caída.

“Entrenar inteligentemente siempre será más beneficioso que intentar cumplir un plan a cualquier costo”, señala el experto de ASICS.

La constancia no se construye forzando el cuerpo cuando las condiciones no acompañan. También se trabaja sabiendo cuándo ajustar el plan para seguir avanzando sin exponerse de más.

Las zapatillas importan más cuando el suelo está húmedo

En invierno, las zapatillas dejan de ser solo un tema de comodidad. También pueden influir en la seguridad del entrenamiento.

Durante estos meses, conviene usar modelos con buena adherencia y tracción para superficies húmedas. También es importante que entreguen estabilidad en terrenos irregulares, mantengan el confort cuando hay humedad y conserven una buena amortiguación pese a las bajas temperaturas.

Esto no significa comprar cualquier zapatilla “de invierno”, sino revisar si el modelo que ya usas responde bien cuando el suelo está mojado o más resbaladizo de lo habitual.

Correr con menos luz exige más atención

El frío no es el único desafío de esta temporada. Los días más cortos hacen que muchas salidas se hagan con poca luz, ya sea temprano en la mañana o después del trabajo.

En ese contexto, la seguridad debería ser parte del entrenamiento. Usar ropa con elementos reflectantes, sumar luces LED y elegir rutas conocidas y bien iluminadas puede reducir bastante los riesgos.

También es mejor evitar audífonos que aíslen completamente del entorno. Escuchar lo que pasa alrededor ayuda a reaccionar mejor ante autos, bicicletas, personas u obstáculos en la ruta.

Cuando sea posible, correr acompañada o compartir la ubicación con alguien de confianza también puede ser una buena medida, especialmente si el entrenamiento será en horarios con poca visibilidad.

El frío no tiene por qué cortar la constancia

Correr en invierno no siempre suena tentador, pero puede convertirse en una etapa muy valiosa del año si se hace con cabeza. Calentar mejor, elegir bien la ropa, ajustar el entrenamiento y revisar la seguridad de la ruta permite mantener la continuidad sin exponerse innecesariamente.

La gracia no está en demostrar resistencia al frío ni en sufrir cada salida. Está en encontrar una forma de seguir entrenando que sea sostenible, segura y realista.

“El invierno no es una excusa para dejar de entrenar, es una oportunidad para hacerlo de forma más inteligente. Adaptar la ropa, el equipamiento, el plan de entrenamiento y elegir una zapatilla adecuada permite seguir disfrutando del running de manera segura. Al final, el mejor entrenamiento es aquel que nos permite llegar sanos y consistentes a nuestro próximo objetivo”, concluye Gutiérrez.

Porque al final, el mejor entrenamiento no es el más heroico. Es el que permite llegar sana, constante y con ganas al próximo objetivo.

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